martes, 1 de noviembre de 2016

In Memoriam Emilio B.S., mi padre:




A un hombre bueno, por Miguelángel Bonilla:


"El hombre bueno recogía colillas para su padre,
pasó las noches con un arma cargada bajo el camastro
y vio cómo el cura y el anarquista hicieron de tripas corazón
con tal de que no los matasen.
El hombre bueno fue valiente
y aprendió a leer y a escribir por las noches.
El hombre bueno vio a su amor en el coro de la iglesia,
echó una foto de diez minutos con sus pupilas y esperó
paciente
hasta tenerla por fin.
El hombre bueno
hacía mil y un viajes en moto,
guardaba su amor debajo del asiento y se lo llevaba
al pueblo de enfrente, para no perderlo de vista ni un solo instante
mientras trabajaba en la fábrica.
El hombre bueno jamás buscó problemas
solo quería lo mejor para ellos dos.
El hombre bueno encontró en el sol de la naranja
su más sencillo deleite.
El hombre bueno sembraba la luz en su rostro
y  luego la regalaba,
así sin más.
El hombre bueno se conformaba con poco y con un
poco de afecto, su expresión se tornaba
primavera.
Miro tu mano tranquila sobre el sillón
y es inevitable pensar que para ti sí hay cielo.
Para ti sí.
Por favor, dale a ella un enorme abrazo de mi parte."

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